La industria del calzado atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Según denunció la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), el sector perdió más de 8.000 puestos de trabajo desde el inicio de la actual gestión de Javier Milei, en un escenario marcado por la apertura indiscriminada de las importaciones y la caída sostenida del consumo interno. El secretario adjunto del gremio, Horacio Jerez, lo resumió sin rodeos: “Hay una realidad, toda la industria la está pasando mal. Desde que está este Gobierno nosotros perdimos más de 8.000 trabajadores”.
Jerez puso como ejemplo el caso de Calzados Rave, una fábrica de Villa Diamante, Lanús, donde los trabajadores reclaman el pago de cinco quincenas adeudadas. Según explicó, los empleados ya tuvieron una audiencia ante la Justicia para reclamar la deuda, aunque reconoció que “es complicada la situación de las fábricas”. En ese marco, apuntó directamente contra la falta de una política industrial: el Gobierno nacional, dijo, “nunca dijo la palabra producción o trabajo y no hay una política de que los salarios sirvan”.
El dirigente gremial enumeró los factores que agravan el cuadro, incluyendo a las paritarias “pisadas”, las avalancha importadora y la histórica caída en el consumo local. “Es un combo lamentablemente muy malo no solamente para el sector del calzado, sino para toda la industria, para el comercio en general y para los más de 400.000 trabajadores que han quedado en la calle”, remarcó Jerez, quien además señaló que los sindicatos ya no cuentan con el “margen de negociación libre” que tuvieron bajo otras gestiones para arrancar mejoras salariales. Según sus cálculos, la pérdida del poder adquisitivo en el sector ronda el 20%.
Sobre la reforma laboral vigente, Jerez sostuvo que todavía no golpeó de manera directa a la industria del calzado —incluso se lograron acuerdos de indemnización para trabajadores despedidos de fábricas que debieron cerrar por la crisis—, pero no descartó que el impacto se profundice cuando la norma entre en plena vigencia. “El único ordenador que hay para los trabajadores es que haya trabajo. Ahí podés modernizarlo, cuando tenés un empleo seguro y no pluriempleo. Eso no es vivir. Nosotros queremos un trabajo de 8 horas con un salario digno, con obra social, con seguro de trabajo, que con este Gobierno no lo vamos a tener”, afirmó.





