Los cambios operados en el mundo del trabajo obligan a sus dirigientes a ampliar permanentemente su compromiso con los trabajadores que representan.

Para nosotros un trabajador es una persona humana con una dignidad propia que tiene necesidades materiales y espirituales y que se organiza para alcanzar metas y objetivos que solo nunca podría alcanzar.

Un dirigente debe adelantarse a los acontecimientos, previendo escenarios futuros y realizando diagnósticos correctos sobre una realidad cada vez más cambiante y compleja.

Por esta razón -entre otros temas que nos conciernen- le hemos dado una importancia primordial a la formación profesional de nuestros afiliados.

No se trata solamente de preparar cuadros para la demanda productiva -que es importante para garantizar las fuentes de trabajo- y dotar a las empresas del sector de personal calificado.

La formación es siempre un elemento sustantivo porque "amplía el horizonte de los trabajadores que se van formando, califica y especializa cuadros para la producción y permite mejorar los salarios y por ende la calidad de vida de quienes se forman".

AGUSTIN AMICONE
Secretario General